Alegría

01 ENERO, 1971
Alegría

Difiero... Al conocimiento se llega mediante el cuestionamiento

Entusiasmo, ¿Dónde lo podemos encontrar?

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Hace unos días, en una conversación, nos preguntábamos qué produce el entusiasmo, por qué hay días en que me siento motivado y otros no, incluso momentos en los que no sé de dónde viene esa sensación que me hace sentir bien.

El entusiasmo es un estado emocional que puede surgir en cualquier momento; ocurre dentro de nosotros, y es de los más positivos que podemos experimentar; es cuando todo parece tener sentido, e identificamos claramente a qué se refiere nuestro deseo por que algo pase.

Una cosa es estar entusiasmado y otra es estar contento, son cosas diferentes: estar contento se produce cuando el resultado es el que tu cerebro espera en cualquier situación, cuando las cosas te salen bien; en cambio, el entusiasmo es anterior, es lo que nos lleva a hacer las cosas, esa chispa dentro de nosotros que nos activa. De hecho, la palabra entusiasmo viene del griego y significa "Tener a Dios dentro"; es una conexión interior que solo nosotros mismos podemos activar.

A lo largo de la vida siempre tenemos derecho a decidir si vivimos en función de las circunstancias, que es cuando el entorno nos define, o bien si, independientemente de lo que suceda en el exterior, elegimos nuestra mejor actitud. Eso es el entusiasmo, un motor del comportamiento que está a nuestro alcance.

Estar entusiasmado es una exaltación del ánimo, es traer al presente la posibilidad del resultado que nos propongamos, que nos gusta; es creer en nosotros mismos y en nuestra fuerza para concretar lo que nos proponemos; es la capacidad de creer que podemos transformar lo que nos rodea y convertirlo en algo positivo. Todos hemos sentido entusiasmo alguna vez, ¡recuérdalo!

Sin embargo, el entusiasmo no es infinito: hay que cuidarlo, buscarlo. Se llega a él mediante la calidad de los pensamientos. La normalidad es vivir con estrés, con presión, y esos son los enemigos del entusiasmo; debemos encontrar nuestros pensamientos claves, nuestra conversación interna. Estar motivados es algo que se ejercita y siempre nos va a producir felicidad.

En pocas palabras, Mario opina que:

El entusiasmo es una conexión interior que solo nosotros mismos podemos activar

Atisbos de conciencia

El entusiasmo, sinergia de alegría e interés

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Las emociones se generan espontáneamente, pero también podemos generarlas. Un estado emocional que todos quisiéramos generar y conservar, y que desearíamos para compañeros, familiares, amigos y colaboradores de trabajo u otra actividad, es el entusiasmo.

¿Qué es el entusiasmo?, ¿cómo definirlo? La definición que proviene de su etimología es “Dios contigo”, y la que se relaciona con la naturaleza de la emoción es “un estado emocional pleno de alegría, interés e ilusión”.

Con entusiasmo nos sentimos capaces de lograr lo que nos propongamos, de enfrentarnos a cualquier reto, confiados en que el entorno no será un obstáculo y seguros de que las condiciones jugarán a nuestro favor. El entusiasmo es el precursor de la motivación, que también inspira a otros, que contagia y motiva a los demás. Así que el entusiasmo es un elemento fundamental del liderazgo.

Sabemos que no existen trayectorias de vida, personales o profesionales, exentas de dificultades y retos, pero si hay un elemento que ayuda a sobrellevarlos es el entusiasmo, ese impulso de energía que motiva a actuar, que vence la apatía y que imprime pasión y dedicación.

Sin el ánimo de ser autorreferente, pero con la certeza de que los testimonios a veces son más clarificadores que la teoría, puedo decir que mi vida la ha regido el entusiasmo. Pero no siempre ha surgido de manera espontánea, he aprendido a generarlo. He aprendido que tener metas y darle sentido a mi trabajo, con la certeza de que vale la pena, me genera entusiasmo; que mantener activa mi mente, leyendo, estudiando o con conversaciones productivas, me ha permitido generar ideas y seguir desarrollando la creatividad, con entusiasmo. Y cuando llegan las adversidades, siempre he buscado esos aspectos que pueden valorarse, y una actitud de gratitud por ello me ha permitido ver surgir o mantener el entusiasmo.

Creo que sentir entusiasmo no es necesariamente un acto de suerte o casualidad. Estoy convencida de que el entusiasmo es un arte que conviene cultivar, y en tiempos en que la depresión, el desánimo y la apatía han proliferado en las sociedades, sin duda aprender a cultivarlo puede ser un seguro de vida.

En pocas palabras, Norma opina que:

Estoy convencida de que el entusiasmo es un arte que conviene cultivar

Atreverse a imaginar y aprender

Vivir la vida con sabor

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Como hemos dicho en las ediciones anteriores con respecto a las emociones, el entusiasmo es una fortaleza del carácter. Recordemos que esta fortaleza es una manera habitual de pensar, sentir y actuar que resulta positiva. Ser entusiasta significa enfrentar la vida con energía, optimismo y ganas de aprender (Fundación Astoreca).

Todas nuestras emociones duran en nuestro cuerpo de 80 a 120 segundos, por lo que seguramente están pensando: “¡Imposible! Yo estoy enojada desde hace meses con esta persona”. Eso no es una emoción, eso es una actitud. En biología, actitud se define como la capacidad de sostener una emoción en el tiempo, por lo que son tus pensamientos los que te están produciendo ese estado.

Hoy quiero invitarlos a decidir sostener el entusiasmo como una actitud en nuestro día a día, pues en cada una de las situaciones que vivimos podemos elegir hacerlo con nuestra mejor energía, optimismo y manteniendo las ganas de aprender. Personalmente, practico cinco formas para lograrlo que, aunque no puedo decir que lo llevo a la perfección todo el tiempo, trato de hacerlo con intención.

La primera es cuidar mi cuerpo moviéndolo de forma regular. No necesitamos una gran rutina, simplemente movernos de la forma en la que no guste: bailando, practicando algún deporte, caminando. La segunda es cultivando el optimismo: mi entusiasmo se incrementa cuando tengo esperanza, por lo que cada día trato de escribir e imaginarme mi mejor versión, lo que me hace sentirme entusiasta de mi vida y mis planes. La tercera es mantener y cultivar las relaciones en mi vida, pasar tiempo con mis amigas, conociendo nuevas personas en mi trabajo o hablando por teléfono con mi familia. La cuarta es tener contacto con la naturaleza: esta no es tan sencilla en una ciudad como en la que vivo, sin embargo lo hago con intención y busco un espacio, al menos para sentir el aire. La quinta es saborear cada una de las cosas a nuestro alrededor con todos nuestros sentidos, así todo lo bueno que sucede podemos vivirlo y no solamente es algo que nos pasó sin registrarlo.

El entusiasmo tiene un papel fundamental en nuestra vida, nos hace sentir motivados hacia nuestros objetivos y lo contagiamos a quienes tenemos cerca. Cuando estás entusiasmado con lo que haces sientes energía positiva. Es decir, ¡vivimos nuestra vida con mucho sabor!

En pocas palabras, Andrea opina que:

El entusiasmo tiene un papel fundamental en nuestra vida, nos hace sentir motivados hacia nuestros objetivos y lo contagiamos a quienes tenemos cerca

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